El Auditor de Cuentas y las Deficiencias de Control Interno en la Empresa. Como Evitar Posibles Acciones de Responsabilidad.

Hola a tod@s:

Bajo estas líneas vengo a matizar una cuestión, que en mi opinión es de suma importancia, y a la que todos los auditores de cuentas debemos prestar la atención debida, en aras a evitar posibles acciones de responsabilidad futura.

Recordemos, que a efectos de regulación de la actividad de auditoría de cuentas, contamos con la NIA-ES 265, que versa sobre la obligatoriedad de informar y de comunicar, las deficiencias de control interno detectadas en la empresa cliente.

Esta NIA-ES, específicamente trata el control interno a efectos de auditoría, y sobre la obligación de comunicar las deficiencias de control interno detectadas.

Pues bien, en relación a la comunicación de las deficiencias de control interno detectadas en la empresa cliente, hay que tener especial precaución, pues en mi opinión, esto puede ser una auténtica bomba de relojería.

En muchos casos, cuando nosotros como auditores de cuentas, comunicamos sobre estas deficiencias de control interno, si lo que estamos haciendo, es trasladando, mediante un documento escrito, o haciendo constar en papeles de trabajo, que hay un problema, y este problema, nosotros se lo hemos comunicado al cliente, y pudiera suponer una salvedad a efectos de auditoría, estaríamos directamente dejando constancia en nuestros papeles de trabajo, que nuestra opinión de auditoría no se corresponde con las evidencias que nosotros hemos obtenido.

Por tanto, quiere esto decir, que lo que nosotros comunicamos como auditores de cuentas, a través de esa comunicación de deficiencias de control interno (que dicho sea de paso, es obligatoria esta comunicación en todos los clientes, y en caso de no haberse identificado, es obligatorio también trasladar que no se han identificado – obligatorio que exista la comunicación tanto en sentido positivo como negativo-, y que no tiene porqué ser escrita según la NIA-ES 265, pudiendo ser oral, sustituyéndose por un memorándum que es obligatorio aparezca en los papeles de trabajo), puede ser óbice de una futura acción de responsabilidad contra el auditor de cuentas, pues si de lo que se traslada de ahí, son salvedades encubiertas, el auditor tendría un problema importante a efectos de documentación y evidencia de auditoría.

Es importante, en primer lugar, tener claro que las deficiencias de control interno son de comunicación obligatoria, y que, para poder comunicarlas, previamente hemos tenido que hacer procedimientos de control interno, que hemos tenido que probar y analizar.

Recordar igualmente, que existe una primera comunicación obligatoria a los responsables de gobierno de la entidad al inicio del trabajo, concretamente en la fase de planificación.

Los responsables de gobierno de la entidad, son por un lado el órgano de administración, y por otro, el órgano de dirección efectiva (consejeros, director general, director financiero…). Dicha comunicación debe efectuarse a ambas partes. Al inicio del trabajo, en la fase de planificación, tiene que corresponder a la evaluación de los riesgos que nosotros hemos identificado, y estos riesgos vienen de los resultados de la auditoría del año anterior.

En la auditoría del año anterior, nosotros debimos mantener unas comunicaciones con los responsables de gobierno de la entidad, a través de la carta de manifestaciones, por la comunicación de deficiencias de control interno del ejercicio anterior, y también por otras comunicaciones que se hicieron a los responsables de gobierno de la entidad.

Ahora, por tanto, cuando empezamos la auditoría de un nuevo año, necesariamente sabemos, que de las comunicaciones que hicimos el año anterior, teníamos una serie de riesgos identificados en nuestro trabajo relativo al año actual.

Pues bien, de esa comunicación que hacemos este año a los responsables de gobierno de la entidad, tenemos que indicar cuales son los componentes de riesgo, que hemos empezado a detectar en la auditoría de este año, y una de las cuestiones que nos viene del año anterior, es precisamente la comunicación que hicimos de deficiencias de control interno, esto es, se van pasando las deficiencias de control interno de un año a otro, pues en auditorías recurrentes, uno de los aspectos importantes son las comunicaciones que se efectuaron a los responsables de gobierno de la entidad.

Pues bien, mi opinión es, que la comunicación sobre las deficiencias de control interno, se haga en la segunda fase, o en la segunda comunicación a los responsables de gobierno de la entidad, en la fase de ejecución del trabajo, y antes de la finalización.

Además yo recomiendo, que esta comunicación sobre deficiencias de control interno, se haga en una fase interina, no en la fase final, y a ser posible, se haga de manera oral, confeccionándose un memorándum, informe, o documento, sobre la reunión mantenida con los responsables de gobierno de la entidad, haciéndose un resumen de cuales son los aspectos relevantes, que se pusieron en su conocimiento relacionados con el control interno.

Yo no soy partidario de que haya un documento escrito de comunicación de deficiencias de control interno, pues no es lo mismo que exista un memorándum, informe o documento en estado interino, donde yo le explico al cliente en lenguaje coloquial, las cuestiones que pudieran afectar al control interno, a tener que trasladarle un informe al cliente con el literal de todo.

Digo esto, porque llevo algún tiempo analizando alguna jurisprudencia al respecto, y me estoy quedando perplejo, concretamente y por matizar algún dato más concreto, vengo a reseñar la Sentencia del Tribunal Supremo 5721/2014 de la Sala de lo Civil, en un supuesto de acción de responsabilidad contra auditores de cuentas.

En la Sentencia aludida del Tribunal Supremo, se desestima el recurso extraordinario que se había interpuesto, condenando entre otros, a los auditores al pago de una indemnización por daños y perjuicios por responsabilidad extracontractual como responsables solidarios, junto a los administradores de la sociedad.

¿De donde viene este problema?

Pues bien, este problema viene, porque en los informes de auditoría de estos ejercicios, los auditores habían emitido un informe sin salvedades. Esta sociedad entra en concurso, y como consecuencia de esto, resulta que hay dos empresas, que se ven afectadas por una quita de deuda, no estando dichas empresas de acuerdo con la quita, y lo que hacen directamente es instar una Demanda a los administradores societarios y subsidiariamente a los auditores de cuentas.

Ante este planteamiento, la Audiencia Provincial de Barcelona, condena a los administradores societarios, se recurre y llegamos hasta la Sentencia del Tribunal Supremo que venimos a traer a colación (Sentencia del Tribunal Supremo 5721/2014 de la Sala de lo Civil).

En la Demanda interpuesta se dice que, con posterioridad, la dirección de la empresa hace unos ajustes, ajustes que se llevan contra reservas, y al llevarse los ajustes contra reservas (otra auténtica bomba de relojería), entienden que se estaba justificando que había problemas en años anteriores.

Mucho ojo con los ajustes contra reservas, esto es un peligro latente, pues aquí lo que se está reconociendo es que en años anteriores los estados financieros estaban contaminados, con lo cual, si se trata de hechos materiales, el auditor puede enfrentarse a un riesgo altísimo.

También la Demanda interpuesta viene a decir, que se incumplieron los deberes legales de los administradores societarios, no reflejándose la imagen fiel en las cuentas anuales de los ejercicios anteriores, y que los acreedores siguieron vendiendo a la empresa a crédito, confiando en sus cuentas anuales, pues si se hubiera reflejado la imagen fiel, quizá el crédito del acreedor habría sido distinto o no se hubiera vendido nada a crédito, pero al no ser así, el acreedor ha confiado en que su línea de crédito estaba relacionada con la información vertida en las cuentas anuales, por tanto, el problema de confianza del acreedor para con el cliente, se ha visto quebrado.

Ante esto, el Tribunal Supremo ha venido a pronunciarse diciendo que efectivamente el administrador social aquí tiene una responsabilidad, pues los proveedores y/o acreedores le están concediendo unas ventas a crédito en base a la información financiera publicada, y como consecuencia de ello, si se hubiera reflejado otra información financiera, este crédito probablemente habría sido distinto.

La Sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona, entiende que los administradores sociales, que conocían las graves irregularidades contables, formularon las cuentas anuales en unos términos que no permitían conocer la imagen fiel del patrimonio de la sociedad.

Después analiza el nexo causal y concluye que los proveedores se fiaban de las cuentas, si bien posteriormente resultaron los saldos impagados, concurriendo también otras causas adicionales.

También, analiza la acción de responsabilidad civil extracontractual contra los auditores, y advierte que existe una clara conducta negligente, en relación con el informe emitido, y atribuye a esta actuación auditora, la causación del daño sufrido por los demandantes, apreciando el Tribunal la existencia de nexo causal por los créditos incobrados, la información que daban los auditores mediante su informe y el trabajo que realmente tendrían que haber llevado a cabo.

Como consecuencia de esto, se condena al pago del 80% a los administradores sociales y del 20% a los auditores de cuentas, aquí el Tribunal Supremo ya ha establecido Jurisprudencia.

La fijación del nexo causal entre un comportamiento y el daño determinante de la responsabilidad civil es apreciada por el Tribunal, pues al haberse emitido un informe favorable a unas cuentas que no reflejaban la imagen fiel del patrimonio de la sociedad auditada, contribuyendo con ello a crear una sensación de confianza en los acreedores y demás operadores del tráfico económico y jurídico que determinó que los demandantes efectuasen suministros sin recabar garantías adicionales.

La conducta ilícita de los administradores, les llevó a confiar en la situación patrimonial aparente y a seguir contratando sin recabar especiales garantías para prevenir del riesgo de incumplimiento de la sociedad.

La Sentencia recurrida, parte también de un hecho relevante (aquí está lo verdaderamente esencial): los auditores, si bien informaron favorablemente de las cuentas anuales del ejercicio en cuestión, eran perfectamente conscientes de las irregularidades, pues de forma reservada o privada, remitieron al director general, un escrito sobre lo que denominaban <debilidades del sistema de control interno> entre las que se encontraba el sistema de depreciación de existencias.

Como podemos observar, el Tribunal Supremo dice que se emitió un escrito sobre lo que los auditores denominaban <debilidades del sistema de control interno> de forma reservada o privada, obviando que las NIA-ES, nos dicen que tenemos que obligatoriamente comunicar esas debilidades del sistema de control interno. Sin embargo el Tribunal Supremo, está considerando que esto es una comunicación que se hace de forma reservada o privada y no considera que las NIA-ES obligan a comunicar sobre estas deficiencias del sistema de control interno.

En definitiva, los auditores en la comunicación de debilidades del sistema de control interno, estaban diciendo que había una cuestión relacionada con el sistema de valoración y/o depreciación de las existencias, y este argumento ha sido utilizado por el Tribunal Supremo en su Sentencia.

La Jurisprudencia (Sentencia 815/2010, de 15 de diciembre) establece que una vez advertida la causalidad física por aplicación de la «teoría de la equivalencia de las condiciones» asienta la causalidad jurídica «sobre juicios de probabilidad formados con la valoración de los demás antecedentes causales y de otros criterios, entre otros, el que ofrece la consideración del bien protegido por la propia norma cuya infracción atribuya la antijuricidad al comportamiento fuente de responsabilidad»

Según establece la Sentencia 545/2007, de 17 de mayo, en virtud de la «causalidad jurídica (…) cabe atribuir jurídicamente (imputar) a una persona un resultado dañoso como consecuencia de la conducta observada por la misma, sin perjuicio, en su caso, de la valoración de la culpabilidad (juicio de reproche subjetivo) para poder apreciar la responsabilidad civil, que en el caso, pertenece al campo extracontractual»

La Sala Primera del Tribunal Supremo (siendo ponente el Excmo. Sr. Don Ignacio Sancho Gallardo) desestima el recurso extraordinario por infracción procesal contra la Sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona (sección 15ª) de 24 de enero de 2013, imponiéndole al recurrente (el auditor) las costas ocasionadas por su recurso.

El auditor fue sancionado por el ICAC, en relación con la actuación aquí descrita.

Esto supone, que todo lo que se incluya en el informe de debilidades del sistema de control interno, tiene que medirse al milímetro, pues fijaos lo que está interpretando el Tribunal Supremo, y nos da pié a:

1º Hay que dejar muy claro en el informe sobre debilidades del sistema de control interno, que no se trata de un informe de forma reservada o privada, sino de un informe preceptivo en cumplimiento de una normativa y que tenemos que comunicar sobre estas cuestiones cuando lo hacemos por escrito, para que no haya duda sobre su obligatoriedad, pues aquí el Tribunal Supremo está dejando entrever que este informe pudiera parecer que se trata de un documento en connivencia entre los administradores societarios y los auditores de cuentas, cuando no es el caso.

2º Como las NIA-ES nos permiten, que una vez evaluado el control interno, se lo podamos trasladar al cliente y nos dicen, que la comunicación puede ser verbal y/o escrita, siempre se corre bastante menor riesgo, detallando un memorándum y comentándolo con el cliente, que haga un escrito donde se lo comuniquemos directamente a la dirección de la empresa.

Por tanto, en mi opinión, lo más recomendable es mantener una reunión con el cliente, donde se confeccione un memorándum, y luego en la comunicación al final del trabajo, en la carta de manifestaciones, se ratifique, que se produjo esa reunión, donde se le comunicaron al cliente, todas las cuestiones relacionadas con el control interno.

Recordar que, en la carta de manifestaciones, no es posible incorporar las cuestiones de control interno, si previamente no las hemos preparado, ni tampoco es posible incorporar los ajustes que previamente hayamos identificado, de no haberlos comunicado con anterioridad, por una cuestión temporal. En múltiples ocasiones, en la carta de manifestaciones lo incorporamos todo, pero vuelvo a recordar, que conforme a lo propugnado por las NIA-ES en relación a la comunicación a los responsables de gobierno de la entidad, y de la respuesta del cliente a todo esto, debemos de concluir cual va a ser nuestro enfoque definitivo de trabajo de auditoría.

Por tanto, si se lo comunicamos al cliente en la carta de manifestaciones en la fase final del trabajo, ¿Cuál ha sido el efecto para nuestro trabajo de auditoría, de las respuestas del auditor a estas cuestiones? No hemos tenido tiempo material de poderlo hacer, al estar el trabajo ya terminado, justo cuando se confecciona la carta de manifestaciones.

En la comunicación a los responsables de gobierno de la entidad, una vez que ya está el trabajo sustancialmente ejecutado, tendríamos que decir que hemos mantenido una reunión donde le hemos comunicado al cliente todos los aspectos importantes, todos los riesgos importantes, y de esa respuesta que me han dado ellos, hemos realizado nuestro trabajo final, pero no lo podemos dejar para el final del trabajo, no podríamos justificar que hemos reorientado nuestro trabajo de auditoría en función de las respuestas que ha dado el cliente a los riesgos identificados.

En resumen, lo importante, es que en la carta de manifestaciones, ratifiquemos todo lo que le hemos comunicado al cliente con anterioridad, y a ser posible, comunicado de forma verbal, y no por escrito, confeccionando un memorándum donde ponga de manifiesto esa reunión, reiterando el cliente, que son conocedores de que dicha reunión se produjo y donde fueron informados de todos los aspectos importantes relacionados con el control interno.

Entiendo que todos tenemos unos hábitos adquiridos, difíciles de alterar, pero los auditores siempre hemos demostrado a lo largo de la historia, que hemos sabido superar con nota, todos los retos impuestos regulatoriamente, que no han sido pocos, y hemos sido pioneros en adaptar nuestros despachos a las necesidades de nuestros clientes, e innovar para ofrecer lo mejor de nosotros, haciendo valer la célebre cita del gran Albert Einstein: «si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo».

 

Feliz Navidad a tod@s.

 

Recibid un cordial saludo,

 

Pascual López Villén

Auditor de Cuentas – Economista – Gestor Administrativo. –

Twitter: @eco12_

Facebook: https://www.facebook.com/pascual.lopezvillen

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